Historia de las empresas recuperadas en Uruguay

En los últimos tiempos ha estado en la agenda política la gestión de una de las innovaciones del gobierno de José Mujica. Desde distintos sectores se ha criticado la actuación del Fondo para el Desarrollo (Fondes) y también, desde otros sectores, se ha defendido, cuando no su gestión, sí su pertinencia. El Fondes fue impulsado por Mujica como “una banca alternativa puesta al servicio de los emprendimientos autogestionados”. Para Mujica, los emprendimientos que surgen de la recuperación de la empresa anterior que entra en crisis, llamadas comúnmente “empresas recuperadas”, constituyen “una velita prendida al socialismo”. Un observador incauto podría pensar entonces que la experiencia de las empresas recuperadas se origina en el gobierno de Mujica. Sin embargo, recientes estudios de historia económica muestran que la recuperación de empresas bajo la forma cooperativa no es una novedad en la historia económica de Uruguay.

Indagando la historia de las cooperativas de producción nos encontramos con que existen antecedentes que se remontan, por lo menos, a mediados del siglo XX. Proponemos una periodización en tres etapas.

La primera etapa se enmarca en la crisis del modelo de industrialización por sustitución de importaciones. El primer registro de una empresa recuperada por los trabajadores es de transportes y continúa en actividad. Se trata de la Cooperativa de Transportes Colectivos de Pasajeros (Copay). Fue fundada en 1953, cuando la Municipalidad de Paysandú traspasa a los trabajadores las unidades de transporte que utilizaba la Empresa Renacimiento SA , que, desde 1948 y hasta poco tiempo antes, realizaba el servicio de transporte de pasajeros en Paysandú. También de esta etapa son otras experiencias que no funcionan actualmente, pero que tuvieron su época de prosperidad, como la cooperativa Coodarvi, la Cooperativa Obrera Molinera Maragata Manuel Artigas , la Cooperativa de Producción del Termo y la Cooperativa de Artesanos Joyeros.

La segunda etapa histórica en la recuperación de empresas la vinculamos al proceso de apertura y liberalización de la economía nacional que dio como resultado la desindustrialización. El proceso de apertura y la entrada de productos importados con un dólar subvaluado, más la pérdida de salario real de los trabajadores durante la dictadura militar y la concentración del ingreso, hace que muchas empresas medianas o pequeñas que dirigían su producción al mercado interno pierdan competitividad y entren en quiebra.

Un trabajo de Pablo Guerra de 1997, titulado “Crisis y empresas alternativas en Uruguay: el caso de las cooperativas de producción como emergentes de un sector solidario de la economía”, presentaba a algunas empresas recuperadas que surgieron entre fines de la década de 1980 y comienzos de la de 1990: Barraca Cooperativa Sergio Zeballos, Librería Cooperativa del Cordón, Cooperativa Radio Taxi del Cerro y Cooperativa UCAR.

También encontramos en esta etapa otras experiencias que tuvieron corta duración. Algunas vinculadas a la industria textil -que sufrió fuertemente el proceso de apertura comercial- como la Cooperativa Textil La Aurora o la cooperativa COEPI, constituida por trabajadores de la textil PHUASA (Primera Hilandería Uruguaya de Algodón SA) en 1993. Otras fábricas recuperadas de la época son la de Industrias Torino, que se dedicaba a la producción de jabón de lavar y de tocador, y la Cooperativa Maderera del Norte (Comanor), constituida en 1993 por ex trabajadores de Industria Maderera del Norte SA (Imanosa) en el departamento de Artigas. En la mayoría de estos casos, el principal acreedor era el Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU), y los trabajadores recibieron poco respaldo de sus autoridades.

La tercera etapa la relacionamos con la quiebra del modelo neoliberal. A partir de 1998 la economía uruguaya ingresó decisivamente en una fase recesiva y en 2002 se produjo una crisis de proporciones que golpeó sobre toda la economía nacional. En este marco de recesión y crisis, asistimos a una buena cantidad de procesos de recuperación.

La socióloga Anabel Rieiro muestra que entre 1997 y 2004 fueron recuperadas, bajo la modalidad de cooperativa, una veintena de unidades productivas quebradas. Entre otras experiencias se destacan: Uruven (1997); Cooperativa de Trabajadores del Molino Santa Rosa, Profuncoop y Urutransfor (1998); Cooperativa Niboplast (1999); Cofuesa, Envidrio, Coopima (2000); Coopdy, Codes, Cooperativa Copraica (2001); 7 de Setiembre, Funsacoop, Cofatex, Cooperativa Creazioni, Ingraco (2002); Cooperativa Victoria (2004).

Esta última etapa presenta algunas particularidades. En primer lugar, la recuperación tiene lugar en un marco de creciente desempleo que acecha a los trabajadores. En segundo lugar, las recuperaciones de empresas, tanto a nivel nacional como regional, tuvieron una importante presencia en los medios de comunicación.

También en términos de las políticas públicas se producen cambios y se diseñan algunas herramientas diferenciadas, dirigidas a las empresas recuperadas. En 2004 se promulgó la Ley Nº 17.794 sobre Cooperativas de Trabajo, que prevé la posibilidad de que los trabajadores recuperen la empresa quebrada. Finalmente, la política pública más importante del gobierno de Mujica fue la creación del Fondes. El Decreto 341/011, de 2011, estableció que sería financiado por las utilidades del BROU y que su prioridad sería el apoyo a emprendimientos económicos con participación de sus trabajadores en la dirección y en el capital de las empresas. El accionar del Fondes, que otorgó más de 50 millones de dólares a empresas autogestionadas, tuvo un fuerte impacto en la recuperación de empresas, aunque no aseguró su éxito.

Este rápido repaso histórico nos muestra que la recuperación de empresas por los trabajadores, antes que una novedad, es una constante histórica del surgimiento de cooperativas. Es posible que la recuperación de empresas sea “una velita prendida al socialismo”, pero lleva prendida un buen tiempo ya.

Juan Pablo Martí 

Profesor adjunto en el Programa de Historia Económica y Social y coordinador del Ciclo Inicial de la Facultad de Ciencias Sociales

Esta nota fue publicada originalmente en la diaria. Acceda a través de este enlace.


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